lunes, 23 de octubre de 2017

5 mitos acerca del Tarot que sería bueno dejar atrás



Como herramienta antigua y misteriosa que es, el Tarot está rodeado de un aura mágica. Recuerdo que cuando era niña me parecía fascinante ver a mi madre abrir el mazo de cartas, se sentía como si un portal a un universo distinto se abriera y quizá por eso es que decidí imitarla. Cuando llegué a la adolescencia la magia era algo normal para mí, y no temía involucrarme en los pasadizos más oscuros del ambiente esotérico para descubrir "mi poder".
Pero con el tiempo me di cuenta de que en realidad mucho de lo que aprendí acerca del Tarot en ese entonces no eran más que mitos o supersticiones. No es que desprecie ese conocimiento tradicional, de hecho le tengo mucho cariño, pero creo que le hace flaco favor al esfuerzo que hacemos por lograr que dejen de mirarnos como locos e ignorantes. Me duele por aquellos que están partiendo y que están todo el tiempo aterrados de hacer algo "mal" y también, por los que debido a esos mitos nunca llegarán a beneficiarse de una herramienta tan útil para el desarrollo personal.
Por eso me gustaría mencionar algunos de ellos que pienso que es tiempo de dejar atrás del todo, por el bien de la humanidad 😋



1. El Tarot no es diabólico, ni los tarotistas somos satánicos.
Pertenecemos a distintas religiones: algunos son cristianos, hay muchos otros que son budistas, wiccanos, shintoístas, librepensadores, creyentes eclécticos, de alguna religión afroamericana, etc. En cada religión existe una representación diferente del mal, y sin importar la religión que se practique, el estudio del Tarot te enseña a evitar el mal y buscar el bien, por lo que difícilmente es algo diabólico. Independientemente de que existen personas que practican alguna clase de espiritismo y además leen el Tarot, ambas cosas no tienen ninguna relación, así que tampoco es que los tarotistas contacten demonios que les hablen, como me dijeron alguna vez.
El Tarot es un mazo de cartas que contiene un lenguaje simbólico, por medio del cual, aprendemos a mirar el mundo y a nosotros mismos de una manera diferente, más amplia, que nos permite observar situaciones que quizá no son tan evidentes. La mayoría de los escritos sagrados se basan también en un lenguaje simbólico que intenta poner en palabras humanas, ideas divinas. El Tarot es, uno más de esos libros.

2. El Tarot no trae mala suerte (ni buena tampoco).
Yo personalmente no creo en la suerte, creo en causas y efectos, y también en el sentido, en una especie de plan o inteligencia que gobierna todo. Pero más allá de las creencias personales, es difícil que una herramienta como el Tarot tenga el poder de hacer que las calamidades te persigan, como tampoco lo tienen los gatos negros, ni las escaleras, ni los paraguas. Prueba de ello son las vidas completamente normales y felices de millones de tarotistas alrededor del mundo. Si el Tarot diera mala suerte, yo ya lo sabría. Por el contrario, gracias al Tarot he aprendido a construir y luchar por tener la vida que quiero, sobreponiéndome a las dificultades.

3. No necesitas de ningún don especial para leer el Tarot.
Que hay personas que tienen dones de mediumnidad, o de clarividencia, está bien, pero eso no tiene relación directa con el Tarot y no es excluyente en ningún sentido. De hecho, el ser humano se relaciona naturalmente con los símbolos, por lo que cualquier persona está capacitada para ser lector.
Sólo hace falta la voluntad de aprender y de superarse constantemente, y un poco de disciplina. Puedes tener ciertos talentos, como una gran sensibilidad e intuición natas, pero al igual que un buen oído no hace a un músico, ni la facilidad con los números hace a un ingeniero, la sensibilidad por sí sola no hace a un tarotista. Es un oficio como cualquier otro, en ese sentido.
La intuición no es en sí una capacidad sobrenatural, es la habilidad de descifrar, dedar forma y traer a la consciencia, información que nuestros cerebros ya captan de manera inconsciente. Como cuando conoces a alguien y te da "mala espina": tu cerebro te está advirtiendo a través de esa sensación la posibilidad de peligro que quizá había en la expresión corporal de esa persona.

4. Los tarotistas no somos adivinos.
Es muy común que las personas que consultan por primera vez piensen que uno debiera saber qué está pensando, pero no funciona así. Nosotros interpretamos las cartas, no leemos la mente. Quizá haya más de alguno que lo haga, tal como hay clarividentes y mediums, pero como ya mencioné en el punto anterior, estas habilidades son distintas de la lectura del Tarot. Según la habilidad y experiencia del tarotista, puede ser capaz de visualizar más o menos detalles en la historia que las cartas de una tirada cuentan, pero el principal fin de nuestro trabajo no es adivinar, sino ayudar a las personas a encontrar respuestas a las interrogantes y conflictos de su vida. Incluso si el tarotista se dedica a la lectura predictiva, saber acerca del futuro sólo toma sentido en la posibilidad de cambiar nuestro destino, guiándolo hacia nuestra felicidad.

5. Los tarotistas no (necesariamente) son brujos.
Si bien hay muchas personas que estudian ambas disciplinas, no todas muestran interés en la magia, y todavía menos en las prácticas más oscuras. Hay muchos acercamientos al Tarot, desde el punto de vista artístico, psicológico, antropológico, filosófico, también espiritual y religioso. La mayoría buscamos respuestas a las problemáticas de la vida, y nos esforzamos como cualquiera para lograr nuestras metas. Incluso entre los "brujos", o practicantes de magia, una buena parte son personas que buscan hacer lo correcto y respetan el libre albedrío. Así que no hay nada que temer, los tarotistas no vivimos haciendo muñecos vudú ni echando maldiciones a las personas, la mayoría de nosotros somos personas normales y amables.

Así que si el Tarot te da curiosidad ¡adéntrate en este bello estudio! No hay nada malo ni oscuro en él. Como en todo rubro hay personas que no tienen tantos escrúpulos 😔, pero te puedo asegurar que son la minoría.
Si quieres aprender y no sabes donde empezar, te invito a este grupo de FB donde estudiamos, revisamos tiradas y hacemos entretenidas actividades.
Si quieres consultar, recuerda que un buen tarotista siempre te ayudará a sentirte empoderado, y con más alternativas y herramientas que en el comienzo de la tirada.




lunes, 21 de agosto de 2017

Preguntas trampa y decisiones.

Una pregunta bien formulada, como mencioné antes aquí, es fundamental para obtener una respuesta clara y precisa, que sea de utilidad real para quien consulta y no sólo información vacía. Más allá de si el tarotista utiliza método adivinatorio o terapéutico, permite ordenar la mente y enfocarla en aquello que queremos saber, y con ello le da la posibilidad al tarotista de comprender lo que el consultante necesita para brindarle un mejor servicio.
Pero hoy iremos un poco más allá. Hay preguntas cuya formulación es engañosa y delata, una necesidad de trasladar decisiones al Tarot de forma directa o indirecta. Es comprensible que el mundo a veces parezca aterrador, y que eso nos empuje a no querer dar pasos en falso que nos hagan sufrir. Sin embargo, no podemos aprender si no nos equivocamos. Y el Tarot (la inteligencia detrás de él) sabe eso, por lo que muchas veces al hacer este tipo de preguntas recibirás una respuesta indirecta o una reprimenda. Las decisiones son nuestro trabajo.

Por eso, quizá quieras eliminar de tu repertorio:

Las preguntas que comienzan con “¿Debería…” 
Es tu vida, sólo tú determinas lo que debes o no hacer, según tus propias normas éticas, convicciones, ideales, deseos e impulsos; combinado con los resultados que pretendes obtener. Prueba preguntando ¿qué podría suceder si yo...?"

Las preguntas que comienzan con “¿Me conviene…?”
Para poder contestar esa pregunta correctamente deberíamos saber si estamos hablando de tu deseo personal actual, o de lo que respecta a tu experiencia de vida. Puede que algo salga muy mal ahora, pero que te convenga pensando en el largo plazo, que sea una experiencia fundamental que defina el resto de tu vida. Intenta preguntando "¿Será productivo para mi presente (o mi vida si prefieres considerar el largo plazo) si...?"


Las preguntas que incluyen “es bueno” o “es malo”.

En general es útil evitar juzgar las cosas como buenas o malas, ya que es un concepto muy abstracto y variable de una persona a otra y de un momento a otro de nuestras vidas. Intenta hablar de experiencias más fáciles o más difíciles de enfrentar, experiencias agradables o desagradables, placenteras o dolorosas. Si preguntas "¿Será una experiencia agradable si yo...?" te contestarán directamente si habrá sufrimiento y tú podrás decidir en consciencia.

Las preguntas abiertas sobre el futuro, con la expectativa de que en la lectura se muestre que pasará o vendrá algo desde fuera a solucionar tu situación. Quizá sea más productivo que preguntes directamente la mejor forma de enfrentarla y los recursos que tienes en relación al resultado que quieres obtener.


Como un niño nunca aprenderá a caminar si no suelta el borde de la mesa corriendo el riesgo de caer al suelo, nuestro camino se va forjando por medio de nuestros errores, también nuestra personalidad y nuestra vocación. Las experiencias abren nuestros ojos a nuevas verdades y con ello, vamos hallando senderos nuevos que no vimos antes porque no sabíamos cómo. Y así, construimos nuestra felicidad, que no se trata de tener éxito en todo y nunca más sufrir, sino de tener la convicción de hacer lo que debemos, la fortaleza de ser quienes somos y la disposición de enfrentar la vida de una forma nutritiva. El Tarot (la inteligencia detrás) siempre apuntará a eso.

viernes, 4 de agosto de 2017

El lado oscuro del sol.


El sol debe ser una de las cartas más positivas de todo el mazo. Simboliza todo lo que es alegre y luminoso, además de la protección, la energía nutritiva y fértil nuestra estrella. Sólo ganancia. Por eso es confuso cuando obtienes al arcano XIX en una posición negativa de la tirada, como lo que tienes en contra, o lo que tienes que cambiar de ti mismo para crecer. Algo no cuadra.

Pero todas las cartas del Tarot tienen potencialidad positiva, y también negativa. Todas. No hay cartas que sean exclusivamente buenas o malas, porque toda situación se juzga según su contexto. Una torre puede ser excelente si la estructura que se rompe es una relación tóxica. El diez de espadas ese el máximo dolor, pero por lo mismo, una vez tocado fondo, sólo hay camino ascendente. Asimismo esta carta, en toda su bondad, alberga un lado oscuro que tiene mucha relación con su regente, que es también el astro rey.

El sol es el dador de vida, sin duda. En la mitología siempre tiene un rol protagónico, normalmente masculino. Apolo en grecia, por ejemplo, era símbolo de belleza, juventud, virilidad y poder. Cruzaba el cielo en un carro de fuego. Sin embargo, su carácter se tornaba cruel y vengativo si era rechazado. Así representaban la dualidad del astro que es tanto una fuente de vida, como capaz de gran destrucción. Lo asociaban también entonces a la ambición, el orgullo, la arrogancia y la vanidad.

Por esa razón si el sol nos aparece en una posición "en contra", puede representar una situación en la que crees tener todo demasiado claro, al punto de la soberbia. Puede que estés olvidando una cuota sana de auto-crítica, considera que nunca somos tan maravillosos como nos gustaría. La relación numérica tampoco es casual: para avanzar hacia la plenitud, del sol pasamos al juicio, a revisar nuestra experiencia no en la luz propia, sino la verdadera consciencia que el juicio simboliza y que no nos pertenece ni gira en torno a nosotros. Si nos quedamos siempre en el sol, seducidos por la alegría y el bienestar que proporciona, nunca llegaremos a ser uno con la creación al perdernos en nuestro propio ego. Si creemos que ya sabemos suficiente, nos estancamos.

Como la luna es símbolo del inconsciente, el sol hace lo propio con la consciencia, la parte más asequible de la psique. Si tienes la carta del sol mal aspectada, puede que estés olvidando tus aspectos inconscientes, haciendo como que no están ahí, como si ya los hubieras dominado por completo y ¡espera! ese pensamiento en sí mismo es un engaño de la vanidad en el que es muy fácil caer a lo largo del camino del desarrollo espiritual, motivado seguramente por aspectos inconscientes. Una triste paradoja.

Debemos ser precavidos, entonces. Al reconocer los aspectos negativos de la carta seremos capaces de mantener un equilibrio sano entre el orgullo y la nobleza. El sol no es el fin del camino, pero es una pausa agradable. Si el Tarot te la muestra de manera negativa, ya lo sabes, quizá has sido cegado por su luz y es tiempo de recuperar la vista.

viernes, 7 de julio de 2017

El cinco de espadas y el ejercicio de la competitividad


El cinco de espadas es una de esas cartas duras. Nos habla de conflictos, de ambición, de ser agresivo en la lucha por lo que queremos conseguir y en efecto conseguirlo. A Maquiavelo seguro le hubiera encantado esta carta. En una lectura podemos estar en la posición del vencedor y también en la de los vencidos, la carta por sí misma no lo deja claro y serán los arcanos que la rodeen los que nos dirijan a la interpretación correcta. Ganar o perder, suena simple.

Pero ¿qué sucede cuando la carta aparece para nosotros mismos o en una situación en la que esa dinámica no es aplicable?

Una lectura en la que una madre saca el cinco de espadas para la relación con su hijo no puede determinar que ella gane o pierda. En cualquier caso siempre será lo segundo. Mostrarle a nuestros hijos que teníamos razón a costa de hacerlos sentir disminuidos y derrotados no es una victoria para un padre. Por el contrario, dejarles a ellos doblarnos la mano siendo nosotros los que nos alejemos tampoco resultará en nada bueno. Las relaciones familiares deben ser justas, amorosas, horizontales. El rol de un padre es guiar, y jamás nos alegraremos de que nuestros hijos cometan errores aunque sabemos que es inevitable en el aprendizaje del mundo.

Simplemente, hay situaciones en las que no podemos funcionar con la lógica de la competencia. Por eso cuando aparece esta carta debemos preguntarnos: ¿Es en realidad un asunto de vencer o ser derrotado? ¿cómo puedo enfrentar esta situación sin sentir que debo ganar? ¿En qué me disminuye no tener la razón? Es un llamado de atención a nuestro instinto competitivo que no es algo malo per se, pero no puede extenderse a toda dinámica relacional o la ensuciará con tensiones y rencores que desnutren los afectos.

Hay conflictos que sólo están en nuestra mente. Las espadas representan ese universo mental que estructura nuestras acciones. No es lo mismo conquistar por la fuerza que lograr una meta en equipo; al mirar al personaje de la carta vemos que él tiene todas las espadas, como dice Waite en su clave pictórica es "el amo del campo", pero está completamente solo. En el cinco de espadas no hay verdaderos ganadores, todos han perdido algo. La sonrisa casi sarcástica con la que el vencedor mira a sus contendores nos indica que al menos ha perdido su humildad. Como quien va a la guerra, puede que conquiste un territorio pero dejará en él parte de su alma. 

Cuando veo esta carta una de las cosas que recuerdo de inmediato es una frase que leí, que desconozco a quien pertenece pero la cito: "elige cuidadosamente tus batallas, a veces es mejor tener paz que tener razón". No todo es ganar o perder, sin importar el resultado experiencias, recuerdos y aprendizajes quedan. Y de eso está hecha la vida.


miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Qué preguntamos cuando preguntamos por el amor de nuestra pareja?

Puede parecer una interrogante tonta a simple vista, pero en realidad no lo es, y peor aun, es una fuente común de equívocos y frustraciones, tanto para el lector como para el consultante del tarot a la hora de tratar temas subjetivos de gran importancia, como el amor de pareja, la vocación, la felicidad o el éxito.

Antes que nada debemos considerar que toda consulta interactúan a lo menos dos personas: el consultante y el tarotista. Dos personas cuya visión de la vida puede ser completamente distinta y cuyo catálogo de posibilidades se forma en base a lo que hayan experimentado. Ese abanico de opciones influye directamente en la forma en la que el tarotista da forma al mensaje que las cartas le muestran: si un tarotista jamás ha experimentado el amor, no podrá sentir el arcano seis de la misma manera que alguien que sí lo haya hecho. Y también en el sentido contrario, el consultante dará por hecho todas las relaciones causales que sus concepciones ordenen, aun cuando el estas no sean de una lógica objetiva para el tarotista o para las demás personas involucradas en su vida.

Entonces, la claridad de la pregunta es fundamental. Pero al hablar de claridad, vamos un poco más allá de simplemente una formulación concreta y directa. Tenemos que saber que estamos hablando de lo mismo, desde una perspectiva común.

Situaciones muy frecuentes y muy gráficas a la hora de ejemplificar estos equívocos, son las reconciliaciones. Muchas veces las personas preguntan si se van a reconciliar con una pareja con la que han roto, suponiendo que una reconciliación implica continuar con la relación. Y en la realidad no es así. Hacer las paces podría implicar sólo cerrar la etapa con una linda amistad. El amor de pareja, se vive de forma única en cada individuo, por lo que alguien que ama puede mostrar distintos grados de compromiso formal, o de apertura emocional sin que eso vaya en desmedro de su amor. El prejuicio de que "si me ama entonces debe querer casarse conmigo" o "hay cosas que no me cuenta, así que no me ama" limita al consultante al disfrute del aquí y ahora de su relación y puede acabar arruinándola. Más aun si la expectativa no se ajusta al status de la relación: no se puede pretender que una persona con la que sales hace un mes te profese amor eterno (sucede, pero son las excepciones) y menos aun, creer que sólo vale la pena relacionarse con aquellos que nos prometen que durarán para siempre. Si el consultante tiene miedo, dudas y/o reparos, entones puede llegar a comprender que el otro también los tenga.  Al tarotista le conviene, entonces, asegurarse de conocer la lógica subyacente en la pregunta antes de contestar, para aprender a orientar de a manera más apropiada a cada consultante según sus propias necesidades.

Un lector que se da cuenta de que esto está ocurriendo en su sesión tiene una oportunidad única de enseñar al consultante a evitar frustraciones derivadas de estas relaciones engañosas de causa y efecto que le hacen pensar que el amor es algo rígido y definido. Si pregunta por un tercero, es imprescindible explicarle cuál es la forma en la que esa persona entiende conceptos como el amor, el compromiso, la relación de pareja, para que alcance a comprender al otro en toda su complejidad y su individualidad. El prejuicio de que el éxito en una relación de pareja consiste en metas concretas que se tachan en una lista y que son una sucesión lineal irrenunciable (salir, tener sexo, comprometerse, convivir, casarse, tener hijos...) suele impedir que el consultante disfrute del presente pendiente de lo que pasará en el futuro, cuando en realidad la relación fluye por sí misma cuando es basada en la honestidad, la empatía, el compañerismo y el amor. Ninguna relación debe llevar hacia algo en particular, sólo hacia donde ambos miembros de la pareja, en acuerdo, decidan ir. Asimismo, una relación puede acabar en cualquier momento no importa cuántos ítems de la lista hayamos tachado, y eso no elimina automáticamente las experiencias bellas que podamos haber vivido con esa persona y todo lo que aprendimos sobre la vida y sobre nosotros mismos. Por eso es sano que el tarotista le ayude al consultante a comprender que la vida emocional de los seres humanos está llena de matices y que cada experiencia es valiosísima en el descubrimiento de lo que necesitamos para complementarnos.

Todo ello sin importar que la lectura sea predictiva o no. Se puede conservar un espíritu predictivo si se desea, sin abdicar de ayudar al consultante a tener una percepción más amplia y aterrizada de lo que lo rodea.

No tener miedo de preguntar a qué se refiere el consultante cuando habla de conceptos subjetivos, nos permite entregar una orientación integral, en muchos casos sanadora, de su relación y comunicación con el entorno y consigo mismo.


viernes, 14 de abril de 2017

Los enamorados, el amor, el matrimonio y las decisiones.




Hace no mucho tiempo vi una ardua polémica entre dos tarotistas con respecto al "verdadero" significado del arcano VI, llamado "el enamorado" , "los enamorados" o "los amantes". Los dos significados clásicos de esta carta son "decisión" para el tarot de Marsella y "Amor" para el mazo de Rider. Waite, en su "Pictorial key to Tarot" incluso es más específico, señalando que esta carta reemplaza a la antigua carta del matrimonio. Pero ¿son realmente tan dispares estos significados?

El amor es misterioso. Difícil de definir, ha sido descrito por la literatura desde el inicio de la historia. Esa fascinación tiene que ver con su transversalidad y su capacidad de transformación. El amor es una experiencia tremenda en la vida de un ser humano, tanto, que a ojos de quien no la ha vivido puede parecer irracional, absurda, cuyo único sustento es la fe, como sugiere el ángel, sólo explicable por la intervención divina.

Y el amor es todo eso. Es irracional, desde que no es resultado de un análisis lógico, es un impulso que se da naturalmente hacia un otro sin importar si es bueno o malo o hace cuánto tiempo le conocemos, es movido por la esperanza de su bienestar por sobre el nuestro, algo tan infrecuente en la egocéntrica naturaleza humana que podemos aceptar la posibilidad de que nos acerque a aquello que puede definirse como divino. Es fruto a su vez de la inocencia, que nos permite embarcarnos en él; y de la madurez más profunda, cuando comprendemos su significado y sentido. A.E. Waite escribe que la carta representa el amor antes de que sea contaminado por el deseo, es el ágape griego.

En la perspectiva humana, el amor es también como se interpreta tradicionalmente en la iconografía marsellesa: una pulsión entre la virtud y la corrupción. Es una encrucijada perpetua y llena de tentaciones. En cada paso que damos se nos presenta una decisión constante. Cuando amamos, decidimos una y otra vez por el otro. Para aquél que nunca ha amado, esta idea suena a victimización, sin embargo, el amor responde a una vocación y como tal, produce una profunda satisfacción. Waite no es ajeno a este significado, él dice "la sugerencia con respecto a la mujer es que ella simboliza la atracción a la vida sensual que trae con ella la caída del hombre; pero está, más trabajando para una ley secreta de la providencia, que por su propia consciencia y voluntad". La virtud y la corrupción cumplen una función en el universo: propiciar la evolución del hombre hacia la consciencia de su propia divinidad.

Otra interpretación más moderna que tampoco podemos dejar fuera de este análisis, es la idea de la armonización de los opuestos. ¿Quién podría dudar que el amor coincide también con esa definición? El destino de los amantes es ser "una sola carne". Las energías opuestas, al igual que ellos, son llamadas a complementarse en un todo que da origen a la creación y a la vida.

Como vemos, quizá no sea coincidencia que la carta se llame "el enamorado" en vez de "la decisión" o "el amor", quizá su intención es abarcar todos los aspectos de esta compleja trama de las relaciones humanas que es la pareja.




martes, 4 de abril de 2017

Aconsejada a no cooperar (La ayuda invertida)


Cuando uno está leyendo el Tarot lo hace desde un lugar en que la espiritualidad toma el control. Al analizar las cartas lo hacemos muchas veces presumiendo lo que consideramos rectitud, especialmente en tiradas en las que pedimos al universo una orientación para enfrentar nuestro día. Nos parece obvio pensar que la inteligencia divina es bondadosa y justa. Esa fue también mi conclusión cuando mi Tarot egipcio me aconsejó con La Ayuda invertida.

En ella se ve a dos personas ejerciendo sus labores sobre un andamio. Una de ellas porta una especie de compás y el otro un cincel. Nos transmite de inmediato la idea del trabajo en equipo: uno de ellos mide mientras el otro talla jeroglíficos en un obelisco. El de la derecha, de pie, es activo y masculino, su energía aporte es el de la lógica y la objetividad con que mide; y el de la izquierda, sentado, aporta el lado artístico y la realización física. El número siete es la conjunción de lo divino con lo terrenal, y neptuno también nos habla de la conexión íntima entre los seres por la disolución del ego. Esta carta representa una actividad orquestada entre dos personas compenetradas. Suelo interpretar las posiciones invertidas como una resistencia a la energía propuesta por la carta, así que era muy razonable pensar que el tarot me estaba recomendando mostrarme abierta a cooperar con los demás.

Alguien muy querido me invitó a acompañarle en sus actividades. Yo acepté siguiendo el espíritu del consejo recibido. O eso creí. A poco andar hubo una pelea muy fea, y mientras discutíamos no podía quitar la imagen de La Ayuda de mi cabeza y la idea de que había malentendido el significado de la lectura. El consejo era mucho más simple de lo que yo pensaba: No lo acompañes. Pero ahí es cuando nuestros prejuicios empañan nuestra visión, porque cuando saqué la carta sí me vino a la cabeza la idea de mantener cierta distancia en las relaciones sociales, pero pensé: ¿cómo podría el Tarot recomendarme algo tan egoísta?... Obvié la sensación y busqué un significado que calzara mejor con mi idea de un consejo del Tarot. A veces el mensaje que la voz interior nos quiere transmitir es tan simple, que somos incapaces de verlo. Y si bien no pasó a mayores, siento que fue un error. Obedecer a mi intuición me hubiera dado mejores herramientas para enfrentar la situación.

Es claro que también podríamos analizar la causa de la discusión y concluir que la carta concuerda perfectamente con el conflicto por la fata de cooperación y encontrar una explicación psicoanalítica al respecto, pero mi yo interno (maestro, intuición, ´guía, como queramos llamarle) sigue repitiendo: "te lo dije, no vayas". Y siento que esa fue la lección de esta tirada, escuchar más y suponer menos.